Hay momentos que quedan grabados para siempre. El instante en que una novia comienza a caminar hacia el altar, la emoción del primer vals en una fiesta de 15, el silencio que precede a una ovación o la sorpresa de los invitados cuando el sonido de un violín aparece donde nadie lo esperaba.
Después de más de tres décadas dedicadas a la música, sigo creyendo que el violín tiene esa capacidad única de detener el tiempo durante unos segundos y convertir cualquier celebración en un recuerdo imborrable.
Soy Edison Mouriño, violinista uruguayo, compositor y music planner. A lo largo de mi carrera tuve el privilegio de recorrer escenarios muy diferentes: desde la formación académica y las orquestas sinfónicas hasta bodas, eventos empresariales, hoteles, espectáculos culturales y fiestas privadas donde la música en vivo se convierte en parte de la historia de quienes la viven.
Este artículo no es solamente una presentación de mi trabajo. Es también el recorrido de una vida dedicada a la música, las experiencias que me llevaron hasta aquí y la forma en que entiendo el violín: un instrumento capaz de emocionar, sorprender y adaptarse a cualquier estilo sin perder su esencia.
Si llegaste hasta acá porque buscás un violinista para un evento, espero que este recorrido te ayude a conocer no solo mi trayectoria, sino también la pasión con la que preparo cada presentación.

Mi historia con el violín: cuando una decisión cambia toda una vida
Muchas personas me preguntan cuándo decidí ser violinista. La verdad es que nunca sentí que hubiera tomado esa decisión de manera consciente. Simplemente apareció en mi camino cuando era un niño.
Tenía apenas ocho años cuando surgió la oportunidad de estudiar música. Lo que comenzó como una actividad más terminó convirtiéndose, casi sin darme cuenta, en el eje de toda mi vida. Cada clase despertaba nuevas preguntas, cada obra representaba un desafío diferente y cada pequeño logro alimentaba las ganas de seguir aprendiendo.
Con el paso de los años entendí que tocar un instrumento iba mucho más allá de interpretar notas escritas sobre un pentagrama. La música era una forma de comunicar emociones sin necesidad de palabras, de conectar con las personas y de transformar un momento común en una experiencia inolvidable.
Ese descubrimiento marcó para siempre mi manera de entender el violín.
En otra publicación del blog cuento con mucho más detalle cómo fueron aquellos primeros años, los desafíos del aprendizaje y las experiencias que terminaron definiendo mi vocación. Si te interesa conocer esa parte de la historia, te invito a leer >Mi historia con el violín: el comienzo de un camino inesperado
Mirando hacia atrás, entiendo que cada ensayo, cada profesor y cada escenario fueron preparando el camino para todo lo que vendría después. Nada ocurrió por casualidad. Cada experiencia fue construyendo una manera muy personal de vivir la música, una filosofía que todavía hoy guía cada presentación.
Porque más allá del repertorio, de la técnica o del lugar donde toque, siempre busco lo mismo: lograr que quienes escuchan el violín se lleven una emoción que permanezca mucho después de que la última nota haya terminado.
Del aprendizaje a los escenarios: una formación que marcó mi camino

A medida que avanzaba en mis estudios, comprendí que el violín era mucho más que un instrumento. Era una forma de disciplina, de expresión y de crecimiento personal. Cada ensayo enseñaba algo nuevo, no solo sobre música, sino también sobre compromiso, paciencia y trabajo en equipo.
Uno de los momentos más importantes de esa etapa fue integrar la Orquesta Juvenil del Sodre, una experiencia que me permitió aprender junto a grandes músicos y descubrir desde adentro cómo funciona una orquesta. Allí entendí que cada interpretación es el resultado de muchas horas de estudio, coordinación y respeto por la obra y por quienes la comparten sobre el escenario.
Aquellos años fueron fundamentales para mi formación. No solo consolidaron mi técnica como violinista, sino que también despertaron una mirada mucho más amplia sobre el papel que la música puede tener en la vida de las personas.
Con el tiempo llegaron nuevos escenarios, nuevas oportunidades y la posibilidad de compartir mi música en ámbitos muy diferentes, desde conciertos y espectáculos culturales hasta celebraciones privadas y eventos empresariales.
Cada experiencia fue aportando algo distinto y ayudándome a construir una identidad propia como músico.
El día que decidí desmitificar el violín

Durante mucho tiempo, muchas personas asociaban el violín exclusivamente con la música clásica o los grandes teatros. Era habitual escuchar frases como “qué lindo instrumento, pero debe ser solo para conciertos”.
Yo pensaba exactamente lo contrario.
Siempre creí que el violín podía emocionar en cualquier contexto y que no debía quedarse encerrado en un único género musical. Quería demostrar que podía convivir con el tango, el folklore, el pop, el rock, el jazz, la música latina e incluso con la electrónica.
Así comenzó una búsqueda artística que continúa hasta hoy.
Empecé a experimentar con nuevos repertorios, incorporé violines eléctricos, efectos, tecnología y distintas puestas en escena, siempre con una misma idea: mantener la esencia del instrumento mientras lo acercaba a públicos que quizás nunca habían escuchado un violín en vivo.
Con el paso del tiempo descubrí algo maravilloso.
Cuando el violín interpreta una canción que las personas conocen y aman, ocurre algo especial. La sorpresa inicial se transforma en emoción, aparecen los recuerdos y el instrumento adquiere una cercanía que muchas veces rompe todos los prejuicios.
Ese fue el verdadero comienzo de mi propuesta artística.
No se trataba solamente de tocar bien, sino de lograr que cada presentación conectara con quienes estaban del otro lado.
Más que un violinista: mi trabajo como Music Planner
Con los años comprendí que mi trabajo no terminaba cuando elegía un repertorio.
Cada evento tiene una historia diferente.
No es igual una ceremonia religiosa que una boda al aire libre, una recepción empresarial, una fiesta de quince o una celebración íntima entre amigos.
Fue entonces cuando empecé a desarrollar un concepto que hoy forma parte de cada uno de mis proyectos: el de Music Planner.
Ser Music Planner significa planificar la música como parte de la experiencia completa del evento.
No se trata únicamente de interpretar canciones.
Se trata de analizar cada momento, comprender qué emociones se quieren transmitir y diseñar una propuesta musical que acompañe cada etapa de la celebración.
Hay instantes que necesitan elegancia.
Otros requieren energía.
Algunos invitan al silencio.
Y otros piden sorprender a los invitados.
Mi trabajo consiste justamente en encontrar ese equilibrio para que la música acompañe naturalmente cada momento importante.
Por eso ninguna presentación es exactamente igual a otra.
Cada evento se diseña de manera personalizada, teniendo en cuenta el lugar, el tipo de celebración, el público y los gustos de quienes confían en mí para formar parte de un día tan especial.
Esa forma de trabajar es la que me permitió ampliar mi propuesta mucho más allá del violín como instrumento.
Hoy puedo presentarme como solista, en dúo, trío, cuarteto o junto a diferentes formaciones musicales, incorporando además tecnología profesional, violines eléctricos y propuestas especialmente pensadas para cada ocasión.
Porque al final del día, lo importante no es solamente tocar música.
Lo importante es ayudar a crear recuerdos que permanezcan en la memoria de quienes los viven.
Cuando la música cruzó los balcones: una experiencia que nunca voy a olvidar
Hay momentos que uno no planifica y, sin embargo, terminan convirtiéndose en algunos de los más importantes de su carrera.
Durante la pandemia, como les ocurrió a tantos artistas, los escenarios quedaron en silencio. Los eventos se suspendieron, las reuniones desaparecieron y la música en vivo parecía haber quedado en pausa.
Pero la necesidad de tocar seguía intacta.
Vivo sobre la Rambla de Malvín, un lugar donde la música siempre encuentra eco entre el mar y la ciudad. Un día decidí bajar con mi violín eléctrico para probar un sistema de sonido inalámbrico que acababa de incorporar. La idea era simplemente hacer una prueba técnica.
Lo que ocurrió después superó cualquier expectativa.
Poco a poco comenzaron a abrirse las ventanas y los balcones del edificio. Algunos vecinos salieron a escuchar. Otros empezaron a grabar con sus celulares. Las personas que caminaban por la rambla se detenían unos minutos para disfrutar del momento y muchos terminaban aplaudiendo al finalizar cada interpretación.
Aquello que había comenzado como una simple prueba de sonido terminó transformándose en pequeños conciertos espontáneos que llevaron un poco de música y esperanza en un momento muy difícil para todos.
Fue una experiencia que confirmó algo que siempre había sentido: la música tiene la capacidad de unir a las personas incluso cuando no pueden estar juntas.
Desde entonces entendí, más que nunca, que cada presentación representa mucho más que un espectáculo. Es una oportunidad para generar emociones y crear recuerdos que acompañan a las personas durante mucho tiempo.
Música en vivo para bodas: acompañar uno de los días más importantes de una pareja
Si hay un evento donde la música tiene un papel fundamental, ese es una boda.
Cada ceremonia tiene su propia historia, sus emociones y sus momentos irrepetibles. Desde la entrada de los novios hasta el intercambio de alianzas o la salida final, cada instante puede adquirir una dimensión completamente diferente cuando está acompañado por música en vivo.
A lo largo de mi carrera tuve el privilegio de participar en numerosas bodas en Montevideo, Punta del Este y distintos puntos del país, adaptando cada presentación a la personalidad de quienes celebran ese día tan especial.
Algunas parejas buscan la elegancia de los grandes clásicos.
Otras prefieren sorprender con versiones instrumentales de canciones modernas.
Muchas combinan ambas propuestas.
Esa posibilidad de personalizar completamente el repertorio hace que cada ceremonia sea única.
Además de la ceremonia, también disfruto especialmente musicalizar la recepción de invitados, el cóctel, la cena o incluso sorprender durante la fiesta con el violín eléctrico acompañado por DJ, creando un espectáculo dinámico que suele convertirse en uno de los momentos más recordados de la noche.
Si estás organizando tu casamiento y querés conocer más ideas sobre cómo integrar la música en vivo, te invito a leer este artículo del blog:
>Violinista para bodas en Montevideo: cinco momentos donde la música hace toda la diferencia
Fiestas de 15: una celebración que merece un momento inolvidable
Las fiestas de quince cambiaron mucho con el paso de los años.
Hoy ya no se trata solamente del tradicional vals. Las familias buscan crear experiencias que sorprendan a los invitados y que reflejen la personalidad de la homenajeada.
En ese contexto, el violín aporta un elemento completamente diferente.
Puede acompañar la entrada de la quinceañera, interpretar el vals en vivo, crear un momento íntimo durante la cena o convertirse, junto al DJ, en parte de un show lleno de energía para abrir la pista de baile.
Una de las cosas que más disfruto es ver la reacción de los invitados cuando el violín aparece en medio de una canción que todos conocen. La sorpresa inicial se transforma rápidamente en entusiasmo y termina generando uno de esos recuerdos que permanecen mucho después de que termina la fiesta.
Cada presentación se planifica de forma personalizada, adaptando el repertorio, la puesta en escena y el momento de cada intervención para que la música acompañe naturalmente el desarrollo de la celebración.
Si querés conocer más sobre este tipo de espectáculos, también escribí una nota donde comparto ideas y recomendaciones para quienes están organizando una fiesta de 15.
“>Música en vivo para fiestas de 15 en Uruguay: ideas para una celebración inolvidable
Música en vivo para eventos corporativos: cuando la primera impresión también se escucha

A lo largo de mi carrera descubrí que la música no solo emociona en los momentos familiares. También puede transformar por completo un evento empresarial.
Un lanzamiento de producto, una cena de fin de año, una recepción de clientes, una inauguración o un aniversario institucional son ocasiones donde cada detalle comunica los valores de una empresa. La música en vivo aporta elegancia, genera un ambiente agradable y crea una experiencia que los asistentes recuerdan mucho después de que termina el evento.
En este tipo de presentaciones, el objetivo no es convertirse en el centro de la atención, sino acompañar el desarrollo del encuentro con la intensidad adecuada para cada momento.
Hay recepciones donde el violín crea un clima sofisticado mientras los invitados conversan.
En otras ocasiones, la propuesta evoluciona hacia un show con violín eléctrico que sorprende y aporta dinamismo a la celebración.
Cada evento es diferente y, precisamente por eso, la planificación previa resulta fundamental.
Si querés conocer cómo preparo este tipo de presentaciones, te invito a leer esta nota del blog:
Hoteles, recepciones y eventos sociales: crear el ambiente perfecto

No todos los eventos requieren un gran espectáculo.
Muchas veces, la música tiene la misión de acompañar sin imponerse, generando un ambiente cálido, elegante y acogedor para quienes llegan a un hotel, participan de un cóctel o disfrutan de una cena especial.
En estos espacios, el violín posee una enorme capacidad para integrarse naturalmente al entorno.
Puede interpretar música clásica, jazz, bossa nova, tango, pop internacional, bandas sonoras o versiones instrumentales contemporáneas, adaptándose siempre al perfil del público y al estilo del evento.
Esa flexibilidad me ha permitido participar en celebraciones privadas, aniversarios, recepciones diplomáticas, eventos culturales, presentaciones institucionales y encuentros sociales donde la música se convierte en un detalle que marca la diferencia.
Cada repertorio se prepara pensando en el lugar, el tipo de audiencia y la experiencia que desean transmitir los organizadores.
Porque la música también forma parte de la identidad de un evento.
Punta del Este: escenarios únicos para experiencias inolvidables
Uno de los lugares donde más disfruto trabajar es Punta del Este.
Su combinación de naturaleza, arquitectura, hoteles, chacras, playas y salones permite crear presentaciones realmente especiales.
Durante cada temporada llegan parejas que eligen casarse frente al mar, empresas que organizan encuentros internacionales y familias que celebran momentos importantes rodeadas de invitados que llegan desde distintos países.
En todos esos escenarios, la música en vivo aporta un componente emocional difícil de reemplazar.
El sonido del violín al aire libre, acompañado por la brisa del océano o el atardecer sobre la costa, crea una atmósfera que permanece en la memoria de quienes la viven.
Con los años tuve la oportunidad de participar en numerosos eventos en Punta del Este y en otros destinos turísticos del país, trasladando siempre el mismo nivel artístico, técnico y profesional.
Si querés conocer más sobre este tipo de presentaciones, podés leer:
Violinista en Punta del Este: música en vivo para eventos exclusivos
La tecnología también forma parte del espectáculo

Aunque el violín sigue siendo el gran protagonista, detrás de cada presentación existe un importante trabajo técnico que muchas veces pasa desapercibido para el público.
Con el paso de los años fui incorporando equipamiento profesional que me permite ofrecer un sonido de alta calidad en espacios muy diferentes, desde una ceremonia íntima hasta un evento al aire libre o una celebración para cientos de personas.
Trabajo con violines acústicos y eléctricos, sistemas inalámbricos que me permiten desplazarme entre los invitados, sonido profesional, consola digital, iluminación LED y diferentes recursos tecnológicos que enriquecen la puesta en escena sin perder la esencia del instrumento.
Esta combinación de tradición e innovación me permite adaptar cada espectáculo al tipo de evento, manteniendo siempre una excelente calidad sonora y una presentación cuidada en cada detalle.
La tecnología, cuando está al servicio de la música, no reemplaza la emoción.
La potencia.
Y precisamente esa búsqueda constante por crecer, innovar y explorar nuevos caminos fue la que también me llevó a desarrollar mi faceta como compositor, recibir reconocimientos por mi trabajo y compartir mi historia con distintos medios de comunicación.
De eso quiero hablar en la última parte de este recorrido. Allí voy a compartir algunos de los momentos más significativos de mi trayectoria, los premios, mi álbum Violín Latino y las entrevistas que distintos medios realizaron sobre mi carrera artística.